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Ira, enojo, y el cristiano

Ira, enojo, y el cristiano

(Controlándote)

Por David Cox © 2009 091101-105

Introducción: – Desde Ef. 4:26 “Airaos” hasta “deja la ira, y desecha el enojo” (Sal 37:8; Ef. 4:31; Col 3:8), el asunto de la ira y el enojo es muy malentendido aun entre cristianos. ¿Es correcto que nos enojamos? O ¿Es pecado?




Es dicho que el enojo es una emoción dada por Dios. Es muy cerca de nuestro instinto para la justicia, con el diseño de ser usada constructivamente para los propósitos espirituales. La persona que no puede enojarse cuando es presentado con injusticia es una persona quien falta lo correcto amor para la justicia de Dios.

Enojo, coraje, y amargura son indicaciones de una persona que se concentra en sí mismo, quien es egoísta, en lugar de ser un hijo de Dios que sirve a Dios y al pueblo de Dios como todos los cristianos deben hacer.

Rom. 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Si puedes decir y creer que lo malo que te pasa en tu vida es realmente para tu beneficio eterno, permitido por Dios, entonces
no vas a enojarte con esto. Tu actitud hacia agresión y daños a ti será distinta. El cristiano maduro cree que Dios le dejó pasar por este camino para su beneficio eterno. Te puedes medir tu madurez espiritual con tus reacciones del enojo o tu calma y control cuando malas cosas te pasan.

  1. ¿Qué es el enojo y la ira?
    1. ¿Qué es este pecado?




Ef 4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

Col 3:8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.

Este pecado se identifica muy bien en este versículo. Estos pecados son relacionados unos con los demás. Son reacciones en la carne a cosas, situaciones, personas, o qué sea que están al disgusto de la personas manifestando este carácter.

Sal 37:8 Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.

La ira es una reacción emocional de disgusto, que frecuentemente es una introducción a planes de venganza o castigo a alguien que le causó el disgusto. La injuria no tiene que ser real, nada más que nosotros percibimos que está en nuestra contra o es en nuestro disgusto. La idea en griego es de hervir, y llegar a “salir de la olla” por el hervir, o sea, una explosión de emoción, palabras, o acciones. Salmo 37:8 identifica que es enojo que precede a “hacer algo malo”. O sea, la ira y el enojo son precursores de malas acciones (de venganza, castigo, retribución) por lo que otro te hizo malo. Maldad provocando maldad.

Ef 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,

La idea es que nosotros no debemos planear venganza o de regresar la agresión en nuestra contra. Si tu enojo es en reconocer que Dios santo ha sido ofendido por la conducta de otro, este enojo es válido. Si estás enojado porque alguien estorbó tu vida para que no tengas lo que es tu voluntad, este enojo probablemente es pecado.




Rm 12:21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

O sea, la respuesta cristiana a alguien haciéndote maldad es de regresarle a esta persona buenas obras, bien, no venganza o castigo o maldad.

El enojo llega a ser pecado cuando provoca pensamientos de venganza en nosotros, o cuando el asunto es realmente de poca importancia, o que no es para uno de entrar en el asunto.

Este pecado es de tener esta emoción fuerte donde te ventilas esta emoción con palabras o acciones fuertes, y de “perder la paciencia”.

Fíjate que en el requisito para pastor… Tit 1:7 Porque es necesario que el obispo sea… no iracundo, La idea de iracundo es dado de fácilmente enojarse. No es que nunca se enoja, pero no es muy fácil a provocar a un buen cristiano al enojo. Esto es el punto que Dios quiere ver en nosotros.

El pecado de enojo es diferente que la emoción de rechazar las acciones y personas cuando ellos desobedecen a Dios. Es justo que nos molestemos con esto.




Ex 32:19 Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte.

Neh 5:6 Y me enojé en gran manera cuando oí su clamor y estas palabras. Entonces lo medité, y reprendí a los nobles y a los oficiales, y les dije: ¿Exigís interés cada uno a vuestros hermanos? Y convoqué contra ellos una gran asamblea,

  1. ¿Cuándo es el enojarse correcto?

Ef 4:25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al diablo.

Debemos hablar honestamente uno con el otro, y no es incorrecto si es necesario que presentamos desacuerdos con lo que otros hacen. Pero esta ventilación de nuestro desacuerdo con su conducta debe ser que hablamos la verdad, nuestro “molestia” debe ser restringida, de corta duración, y usada para un fin de justicia (ayudar a otro de encontrar la voluntad de Dios y motivarle a entrar en tal camino). O sea, hay un justo y piadoso uso del enojo en moderación, pero muy comúnmente se pasa a ser pecado.

  1. ¿Cómo nos afecta este pecado?





Es dicho del enojo y la ira, que es un acido que igualmente destruye su contenido que otras cosas. Por tenerlo, te auto-destruye.

Agustín dijo, “¿Es de mérito de abstenerse de vino si uno es intoxicado con el enojo?

Hay estudios científicos que revelan que una de las causas más fuertes que detiene el avance de personas en empresas es su falta de controlar su enojo, especialmente bajo presión.

  1. Enojo produce conflictos, contenciones, y problemas.

Pr 29:22 El hombre iracundo levanta contiendas, Y el furioso muchas veces peca.

Pr 30:33 Ciertamente el que bate la leche sacará mantequilla, Y el que recio se suena las narices sacará sangre; Y el que provoca la ira causará contienda.




Pr 19:19 El de grande ira llevará la pena; Y si usa de violencias, añadirá nuevos males.

El enojo nos causa problemas entonces nunca debemos hacerlo.

  1. Es un lazo para tu alma

Pr 22:24 No te entremetas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos, 25 No sea que aprendas sus maneras, Y tomes lazo para tu alma.

El enojo, coraje, y amargura son impedimentos al amor bíblico, y de fallar en vencer este pecado es de causar entristecer al Espíritu Santo, de mal afectar tu testimonio cristiano, y estorbar la armonía cristiana en el cuerpo de Cristo. De vencer este debilidad espiritual, es de vencer tu propia voluntad, poniendo a un lado tus deseos, y buscar ser maduro. El orgullo es la causa principal del enojo. Tomas todo a pecho, en lugar de ver el pecado en contra de ti como cosa en contra de Dios, y dejar a Dios de juzgarlo.

  1. Enojo e ira son lo que inconversos hacen, no hijos de Dios.

Gá 5:20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,




Col 3:6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.

Berrinches y el “no hablar” por ser enojado son iguales manifestaciones de una persona inmadura y necia. El fruto del Espíritu es templanza, control sobre su espíritu para portarte como maduros cristianos deben. No es sabio. El enojo te hace morir, o no sentir en tu alma. El coraje destruye todo posibilidad de gozo, felicidad, y te roba de lo bueno que Dios tiene para ti. No hay compasión, bondad, ni el amor de Cristo para otros cuando dejas suelto el enojo, coraje, amargura, berrinches de explosiones emocionales, o castigos y guerras de silencio.

Ef 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,

El enojo o molesta que no destruye la vida es algo que dejas pasar con el anochecer cada día. No llevas cosas más allá del momento. Olvídalos, aunque son muy dañinos a ti (en tu opinión), porque te comerán desde adentro.

  • ¿Cómo dominamos el enojo?

Hércules, según la leyenda, se encontró una vez con un animal muy raro. Estaba siguiéndole entonces Hércules dio la vuelta y le atacó, y le mató. Hércules se fue a su camino, y en seguida el animal apareció atrás de él de nuevo y más grande. Hércules le mató de nuevo. Esto sucedió varias veces y cada vez el animal era más grande, mayor amenaza a su vida, y más difícil de matar. Finalmente un ángel apareció a Hércules y le dijo, “El monstruo es Contención. Cada vez que le agitas, cada vez crece más fuerte y te matará eventualmente. Déjalo en paz, y va a achicar hasta que no te molestará nada, solamente no te metes con él.




El enojo puede ser manejado mal en una de dos maneras, porque explotamos o porque nos cerramos totalmente.

  1. Sumisión a la voluntad de Dios para tu vida.

Parte de lo que enciende la ira y enojo en nosotros es la idea que merecemos algo más que recibimos, y por el trato injusto de otros a nosotros mismos, nos enojamos. “La vida no es justa para mí” es la llave que abre la puerta y deja la ira y el enojo entrar en nuestras vidas.

Lc 6:27 Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; 28 bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. 29 Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. 30 A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. 31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. 32 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. 33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. 34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. 35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. 36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

Dios nos da el motivo y medio de vivir en un nivel arriba de y afuera de las cosas mundanas. Cuando te enojas, es comúnmente porque alguien te afectó materialmente. Pero si somos ciudadanos del cielo, ¿Por qué esto debe afectarnos? En ninguna forma. Demostramos nuestro desvinculo con este mundo, y nuestra membresía con el mundo celestial.

Demostramos amor divino hacia a los que nos demuestran odio, aborrecimiento, y malos deseos para nosotros. Así es como “seréis hijos del Altísimo” (6:35). La perdida de lo material sin estorbo emocional en el hijo de Dios es lo que marca que la persona es hijo de Dios.

1Ti 6:8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.

  1. Buscar la templanza, no el desenfreno carnal.

Pr 29:11 El necio da rienda suelta a toda su ira, Mas el sabio al fin la sosiega.

Aquí la idea es que el sabio es alguien que esconde o restringe la ira y el enojo. Él lo pone atrás, escondido de la vista.




La ira y enojo son cosas que Dios directamente nos manda de evitar como hijos de Dios.

Stg 1:19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;

El cristiano simplemente no debe ser dado a “airarse” o ventilar sus enojos, corajes, o molestias. Deja que se mueren sin comentario, sin expresión de disgusto, y para nada, no tratas de vengarte por algo que otro te hizo mal. Recuerdo, cuando dos hijos pelean delante de Dios, Dios castiga a los dos por pelear, ni modo la razón, o quien “tiene la razón.”

Pr 16:32 Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.

De dominar tu espíritu es mucho más importante de cualquier cosa que perdiste, o la maldad que alguien te hizo. Dios deja estas situaciones entrar en tu vida para que venzas tu espíritu carnal.

Pr 19:11 La cordura del hombre detiene su furor, Y su honra es pasar por alto la ofensa.

Cordura o sabia reservación es lo que detiene furor.

Sal 37:8 Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.




Ira causa malas acciones.

Pr 15:1 La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.

Agresión contra agresión causa mucha maldad. Regresa palabra suave y inofensivas a las agresiones que otros te echan.

  1. Busca paz, no contención.

Sal 34:14 Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela.

Pr 15:1 La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.

El cristiano debe concentrar su vida en paz, no contención.

  1. Haz el bien, y no el mal.

Sal 37:3 Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.

Sal 37:27 Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre.

Sal 125:4 Haz bien, oh Jehová, a los buenos, Y a los que son rectos en su corazón.

Ec 3:12 Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida;

Rm 12:19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. 20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. 21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.




Conclusión: – Spurgeon dijo, “No digas que ‘No puedo evitar el enojo.’ Amigo, si puedes evitarlo. Ora a Dios de ayudarte vencer inmediatamente, porque tienes que matarlo, o ello te matará. No puedes llevar este temperamento al cielo.

Un señor Geog Greenleaf dijo, “Se mide a un hombre por el tamaño de cosas que le causa enojar.

Gá 6:9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. 10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

Ef 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

He 13:16 Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.


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